Don Carlos de Sigüenza y Góngora: un sabio mexicano del siglo XVIINo se encuentra en ninguna parte un estudio adecuado de la interesante figura de don Carlos de Sig enza y G ngora, figura de la historia cultural del M xico antiguo. la preparaci n de este libro se basa en los escritos del propio Sig enza. Para hacerlo fue necesario reunir, de varios y muy dispersos paraderos, las obras de este sabio que a n se conservan. Luego, estos libros y manuscritos fueron minuciosamente estudiados, y los resultados as obtenidos fueron incorporados a esta obra. |
Common terms and phrases
afirma agua Alonso América Andrés de Pez Archivo Arriola arzobispo bahía de Pensacola Beristain y Souza Biblioteca capital Carlos de Sigüenza Carta al almirante catedrático ciones ciudad de México colección cometas conde de Galve conde de Moctezuma considerable dice documentos duda Eguiara eran escritos españoles estaba estudio Eusebio Francisco Kino Excelencia executadas expedición Francisco fuego Gabriel López Gemelli Carreri güenza hallaban Historia de México hizo Hospital del Amor hubiese Ibid Iglesia Ilustrísima impreso indios informe Joseph junio Libra astronómica llegó López de Sigüenza maíz Manuel manuscritos mapa María de Galve matemáticas medio baluarte motín Nueva España Nuevo México Nuevo Mundo núm obra obras orden padre Kino parece Pérez de Salazar plaza plebe podía publicado puertas pulque Ramírez Real Universidad reconocimiento relación relato sabio mexicano Santa Sigüenza y Góngora Testimonio título trigo Triunfo parténico Ulúa Véase Veracruz virrey vols xico
Popular passages
Page 117 - Trofeo de la Justicia Española en el Castigo de la Alevosía Francesa que Al Abrigo de la Armada de Barlovento, executaron los Lanzeros de la Isla de Santo Domingo, en los que de aquella nación ocupan sus costas.
Page 74 - Diziembre, y este Año de 1681 por los meses | de Enero y Febrero, se ha visto en todo el mundo, | y le ha observado en la Ciudad de Cádiz, | El P.
Page 214 - Teatro de Virtudes Políticas que constituyen a un Principe: Advertidas en los monarcas antiguos del Mexicano Imperio, con cuyas efigies se hermoseó el Arco Triunfal, que la muy noble.
Page 106 - Carlos] dejó sus mejores manuscritos en 28 tomos reunidos al Colegio de San Pedro y San Pablo de la Compañía de Jesús, ahí quedaron hasta la extinción.
Page 53 - Rivera (1673-1680); don Tomás Antonio de la Cerda y Aragón, Conde de Paredes, Marqués de la Laguna...
Page 66 - Sacro Numen con mi voz ofendo, ni al que pulsa divino plectro de oro agreste vena concordar pretendo; pues por no profanar tanto decoro, mi entendimiento admira lo que entiendo y "mi fe reverencia lo que ignoro.
Page 140 - ... premio, cuando, ya con una barreta, ya con una hacha, cortando vigas, apalancando puertas, por mi industria se le quitaron al fuego de entre las manos no sólo algunos cuartos de palacio, sino tribunales enteros, y de la ciudad su mejor archivo. Basta con esto lo que a...
Page 76 - Piensan en algunas partes de Europa, y con especialidad en las septentrionales, por más remotas, que no sólo los indios habitadores originarios de estos países, sino que los que de padres españoles casualmente nacimos en ellos, o andamos en dos pies por divina dispensación o que aun valiéndose de microscopios ingleses apenas se descubre en nosotros lo racional" 24 . Literariamente lo que más importa de la obra de Sigüenza es su prosa narrativa.
Page 49 - ... proseguir sin referir un donosísimo cuento que aquí pasó. Sabiéndose, porque yo se lo había dicho a quien lo preguntaba, ser esclavo mío el negrillo Pedro, esperando uno de los que me habían examinado a que estuviese solo, llegándose a mí y echándome los brazos al cuello, me dijo así: — ¿Es posible, amigo y querido paisano mío, que os ven mis ojos ? ¡ Oh, cuántas veces se me han anegado en lágrimas al acordarme de vos ! ¡ Quién me dijera que os había de ver en tanta miseria...
Page 257 - ¡Muera el Virrey y cuantos lo defendieren!", y los indios: "¡Mueran los españoles y gachupines (son los venidos de España) que nos comen nuestro maíz!", y exhortándose unos a otros a tener valor, supuesto que ya no había otro Cortés que los sujetase, se arrojaban a la plaza a acompañar a los otros ya tirar piedras. "¡Ea, señoras!", se decían las indias en su lengua unas a otras, "¡ vamos con alegría a esta guerra y, como quiera Dios que se acaben en ella los españoles, no importa que...
